En Francia, los jóvenes de entre 18 y 24 años representan el 17 % de las víctimas de accidentes de tráfico, aunque solo constituyen el 9 % de la población.
CURSO DE PERFECCIONAMIENTO
El Decreto 2018-715, publicado en el Boletín Oficial del 3 de agosto de 2018, introduce en el Código de Circulación la posibilidad de realizar una formación «poslicencia». Este dispositivo entró en vigor el 1 de enero de 2019 y se rige por la Orden de 2 de mayo de 2019.
Esta medida adoptada por el Gobierno no puede sino ser aplaudida, pero…
Esta formación solo la imparten las autoescuelas que cuentan con un sello de «calidad» otorgado por los organismos estatales. Solo un instructor de conducción con formación específica en la materia podrá impartir esta jornada.
En la práctica, resulta que muy pocas autoescuelas acreditadas ofrecen esta jornada tan importante.
El acompañamiento, la formación y la sensibilización dirigidos a los conductores noveles tras la obtención del permiso de conducir son, sin embargo, la garantía de una toma de conciencia rápida y eficaz de los numerosos peligros de la carretera a los que pueden enfrentarse.
Las razones por las que esta jornada de formación no se ha generalizado son diversas: falta de personal con formación específica, falta de espacio, falta de tiempo y, en el caso de las pocas autoescuelas que la ofrecen, falta de participantes. Y no es de extrañar… una autoescuela parisina cobra 250 € por participante y jornada.
No entendemos esta decisión restrictiva, que, además, genera una verdadera desigualdad.
Sin embargo, la Delegación de Seguridad Vial (DSR) es muy consciente de la falta de formadores capaces de impartir este tipo de formación. De hecho, en el marco del Servicio Nacional Universal (SNU), la delegación ha pedido a los coordinadores de seguridad vial de las prefecturas que se movilicen para encontrar personas que puedan impartir el módulo «Sur ma route», destinado a sensibilizar a los jóvenes participantes en el SNU sobre la seguridad vial.
Nuestra asociación, al igual que otras, colabora habitualmente en el marco de medidas alternativas a las sanciones, cursos obligatorios de seguridad vial o trabajos de interés general en los Servicios Penitenciarios de Inserción y Libertad Condicional (SPIP), en colaboración con las prefecturas.
También colabora con centros educativos y participa en diversas iniciativas de prevención.
La DSR exige una formación específica para impartir cursos relacionados con la seguridad vial.
No obstante, nuestra experiencia sobre el terreno nos permite, sin lugar a dudas, ofrecer intervenciones de calidad que son muy bien valoradas por los servicios de coordinación de seguridad vial de las prefecturas, gracias a nuestros enfoques innovadores.
Nos ofrecemos voluntarios para encargarnos de la organización de esta jornada y poder ofrecerla así a todos los conductores jóvenes.
Si bien es necesario e importante llevar a cabo un control de «calidad» tanto del formador como del contenido de la formación, este puede correr a cargo de los coordinadores de seguridad vial de las prefecturas, que conocen las distintas entidades implicadas.
Estas jornadas también pueden organizarse con la ayuda de los alcaldes que dispongan de las infraestructuras necesarias.
Por último, la financiación de estas intervenciones puede provenir de subvenciones concedidas por los ayuntamientos, las provincias y las regiones, en el marco del Plan Provincial de Acción y Seguridad Vial (PDASR), pero también del Estado y del sector privado (compañías de seguros, fabricantes de automóviles, productores de bebidas alcohólicas, etc.).
Estas medidas colectivas y pragmáticas permitirían que el apoyo que se ofrece a los conductores jóvenes siguiera siendo gratuito.
¿Para qué y para quién es una pasantía?
Este curso de un día, si se realiza entre 6 y 12 meses después de obtener el permiso de conducir, tiene como objetivo concienciar sobre los riesgos de la carretera, con el fin de evitar un exceso de confianza en el momento en que el conductor joven ha adquirido mayor seguridad al volante.
Cabe recordar que casi una cuarta parte de los accidentes involucran a conductores noveles, con menos de dos años de carné.
Además, permite reducir el período de prueba y, por lo tanto, acortar el plazo para obtener los 12 puntos.
Al realizar este curso, el periodo de prueba se reduce a dos años, en lugar de los tres que dura en las formaciones tradicionales (y a un año y medio en lugar de dos para quienes hayan realizado la conducción acompañada), siempre y cuando no se haya cometido ninguna infracción que suponga la pérdida de puntos en el carné.
La participación en estas prácticas es voluntaria.
Esta formación complementaria tiene una duración de siete horas y debe impartirse en una sola jornada.
Se prevé la exclusión de la formación en los tres casos siguientes:
- un interés evidente por la formación impartida
- comportamiento que pone de manifiesto claramente el consumo de sustancias psicoactivas
- incumplimiento de los horarios.
Los alumnos firman una hoja de asistencia al comienzo de cada media jornada.
La formación complementaria debe notificarse al prefecto del departamento en el que se imparte al menos ocho días antes de la fecha prevista, con el fin de registrar los certificados de asistencia a dicha formación.
La reducción del período de prueba también tiene como consecuencia una reducción del coste de la prima del seguro para los conductores jóvenes.
